Denunciamos a Leonardo Salvador Fiorenza por macho violento y abusador

Compartimos este relato de abuso, violencia sexual, psicológica y económica, persecución y hostigamiento que una compañera sufriera por parte de Leonardo Salvador Fiorenza, funcionario en la Junta Electoral, docente universitario y sindicalista. La identidad de la persona denunciante debe ser resguardada para evitar represalias y otra escalada en la espiral de acoso y violencia en la que se ve envuelta, por eso cambiamos todos los nombres salvo el del abusador. Relatamos los hechos con todo el detalle con el que se nos transmitieron, porque pensamos que muestran claramente la impunidad con la que se manejan estos hijos sanos del patriarcado, sobre todo en estos ambientes de trabajo que toleran la violencia machista y en lugar de actuar contra los violentos disciplinan a las víctimas.

Porque hablar es autodefensa, las pibas no nos callamos nunca más!!!

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En Agosto de 2011, María ingresó a trabajar en la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires y un mes después se mudó a la ciudad de La Plata. En Septiembre de 2012 fue invitada junto con varixs compañerxs de trabajo al casamiento de otro empleado de la Junta Electoral. Después de la fiesta la alcanzaron en auto hasta su casa (María vivía sola) y es entonces cuando su compañero de trabajo Leonardo Salvador Fiorenza le pide si podía usar el baño de su departamento. Suben y una vez adentro intenta forzarla a que le de un beso. Cuando ella se niega, empieza a insultarla y se le tira encima. En ese momento, suena el timbre. Era otro de sus compañeros que se había quedado en el palier del edificio esperando un taxi y necesitaba que bajara a abrirle. Ante esta situación le exigió al abusador que se vaya inmediatamente de su departamento, a lo que él accede, pero mientras bajaban en el ascensor se le abalanza nuevamente. Luego supo que ese timbre fue lo único que la salvó esa noche porque -tal como el abusador repitió hasta el hartazgo desde ese día- “Si Juan no hubiese estado abajo, yo esa noche te violaba.”

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Al día siguiente compartió esta situación con una compañera de trabajo. Ésta increpó al abusador en su oficina. “Cómo te le vas a tirar encima, estás loco?!” le dijo. En ese momento, Leonardo Fiorenza le contestó: “Decile que me perdone, que estaba borracho”, admitiendo de esa forma que lo que María relataba realmente había ocurrido. Lamentablemente tiempo después -y probablemente presionada por el abusador- esta compañera negó esta confesión tanto en sede penal como en el sumario administrativo, a la vez que manifestó bajo juramento que con ella el abusador era “muy correcto” a pesar de haber sido también acosada sexualmente por él.

Desde la noche del abuso María se esforzó por evitarlo en su lugar de trabajo, donde la situación de acoso continuaba, aún cuando ella le pidió no tener ningún tipo de contacto y que no la salude con un beso cada vez que la veía en el pasillo. Conociendo el nivel de naturalización de los comportamientos machistas que existe en su ambiente laboral y previendo que elevar lo que había vivido a sus jerárquicos no iba a lograr más que hacerla pasar por experiencias revictimizantes, se trataba de acomodar a cada situación, caminando en dirección opuesta cuando lo veía en un pasillo o no contestando cada vez que el abusador se acercaba a ella. Un ejemplo de esta aceptación de comportamientos misóginos es que Leonardo Fiorenza, siendo docente en una cátedra de Cooperativas en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, varias veces dijo “tenerle ganas” a sus alumnas, pero que ellas “no querían saber nada con él”. Esto lo afirmaba sin ningún filtro delante de todos sus compañeros de oficina y claramente María era la única que se horrorizaba al oírlo. Escuchaba esa barbaridad y pensaba lo indefensa que una adolescente de 18 años debía sentirse ante un docente que la acosa.

Unos años después sin embargo Leonardo Fiorenza y María terminan trabajando en la misma oficina por disposición de sus superiores. Desde entonces el acoso sexual se intensificó de forma abrupta, ya que el abusador (a pesar de encontrar siempre su rechazo claro, contundente e inequívoco) tenía la posibilidad de acercarse y acosarla diariamente, aún cuando -siendo él contador y ella abogada- nunca tuvieron trabajos conjuntos. En el marco de esta situación el abusador sexual presenta -en abril de 2017- un escrito a quienes eran sus jefes alegando que ella “lo maltrataba”. Ese mismo día María responde con otro escrito detallando que en realidad era él quien la acosaba sexualmente desde hacía años. Tres días tardaron sus ex jefes en cambiarlo de oficina… a la oficina de al lado. Sintiéndose claramente impune, Leonardo Fiorenza continuaba ingresando en su oficina para intimidarla y le mandaba a un amigo abogado para decirle que si levantaba la denuncia, él levantaría la suya, en acuerdo con el personal jerárquico que no quería ver plasmado todo esto en un sumario.

María rechazó levantar su denuncia se abrió un Sumario Administrativo. Tres semanas después de presentar el escrito ante sus jefes, fue a una Comisaría de La Plata a denunciar penalmente el abuso sexual. Ese mismo día decidió que para preservar su integridad física y su salud, no podía volver al mismo lugar de trabajo con la persona que la había manoseado sin su consentimiento solicitando una licencia médica y en enero de 2018, en el marco de la denuncia penal, un Juez de Garantías, ordena una medida perimetral.
Cinco meses después de haberse pedido la licencia médica (con el perjuicio económico que eso le causó en función de las horas extras perdidas en un año electoral) y a pesar del lobby constante d
el abusador, consiguió un cambio de edificio. Sus ex jefes se habían presentado al Sumario a calificar falsamente el desempeño laboral del abusador como “excelente” y a ella como “regular”. Leonardo Fiorenza se victimizaba y visitaba semanalmente al actual jefe de ella para decirle que ella había inventado todo. Utilizaba todos sus contactos para ver si podía incidir en el Sumario. Tres de sus ex compañeros de oficina fueron a declarar al Sumario que la denuncia de abuso sexual era inventada, tal y como el abusador les pidió que hagan. Fiorenza se maneja con amenazas y con premios, prometiendo contactos para ascensos y llevando facturas a todas las oficinas, para parecer agradable a los ojos de los demás. Como todos los abusadores sexuales, es un psicópata con dos caras: la verdadera que conoció María esa noche en su departamento y en todas las oportunidades en las que siguió acosándola y hostigándola, y la del compañero de trabajo “piola” que se esfuerza por mostrarle al resto.

En la Dirección de Sumarios, sin un abordaje con perspectiva de género, deciden que el abusador es inocente y ella culpable “de maltratarlo”, ignorando tanto a dos ex compañeras de María que afirmaron que él les había contado el episodio del abuso años atrás como la medida Perimetral vigente. Sugieren que se la suspenda por dos meses sin goce de sueldo (la suspensión máxima posible), una sanción arbitraria y excesiva, por lo que termina disponiéndose que sea de un (1) mes, a la vez que sobresee definitivamente Leonardo Fiorenza. Ni la Dirección Provincial de Sumarios, ni el Director General Electoral de la Provincia de Buenos Aires, mencionan el delito ultrajante que cometió el abusador. Tampoco, por supuesto, se menciona en sus dictámenes la medida perimetral que le otorgaron a María, ni el cambio de edificio que le da una Junta Médica luego de que ella le explicara a cuatro médicas lo padecido, tanto en su departamento, como en su lugar de trabajo. Con este dictamen la Dirección de Sumarios no solo impone una sanción revictimizante y que perpetúa la violencia machista a la que María fue sometida casi desde su ingreso la justicia electoral, también contradicen lo dispuesto por un Juzgado de Garantías que sí hizo lugar a su testimonio.

María apeló recientemente el Dictamen. En este momento, está pendiente de resolución. El abusador sexual se encuentra en la actualidad en la misma oficina que el Director General, es decir, volvió a la oficina de la que lo habían sacado, al poco tiempo de la licencia de ella.

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Desde hace un año y medio, María trabaja como abogada en otro edificio de la Junta, al cual el abusador no puede acercarse. Ella tiene la certeza de que, de no ser por la medida Perimetral y ante la impunidad del sistema, el abusador ya hubiese ingresado al edificio, con cualquier excusa.

Estamos en el año 2019. Este es nuevamente un año Electoral. Pedimos que se viralice esta historia. No queremos ser más víctimas silenciadas una, otra y otra vez por la violencia machista tan instalada en todos los Organismos estatales, donde lxs funcionarixs que nos violentan ocupan cargos jerárquicos en nuestras instituciones y siguen cómodxs en sus escritorios.

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Hablar es autodefensa

Hemos tenido mucha (y en su mayoría muy buena) repercusión del escrache que armamos, hace ya varias semanas. Algunas pueden encontrarse en los comentarios. Dentro de estas repercusiones, se encuentran las historias de otras personas, en este caso mujeres, que acercaron hasta nosotras sus historias sobre lo que vivieron el tiempo que compartieron su camino con Marcos Caviglia. Dos de ellas eligieron dejarnos estos testimonios escritos para que pudiéramos compartirlos. Porque sabemos que no estamos solas nunca más, que a la violencia machista le respondemos con organización feminista y que nuestras voces de denuncia son las armas más poderosas con las que contamos.

Creemos que es importante desarmar siempre cualquier violencia machista para dejar de naturalizarla. Que todos los escraches son válidos y que nos acompañamos y confiamos en nuestros relatos. Somos mujeres y disidencias que no van a conciliar con el patriarcado; no somos sumisas ni necesitamos dialogar con violentos ni abusadores; porque no los necesitamos para nada. 

I.

Conocí a Marcos Caviglia a finales del 2009.

Comencé a tener una relación sexo afectiva y desde el comienzo me sentí un poco incómoda. En varias oportunidades tuvimos charlas en donde yo le dije que me molestaba esa forma de tratarme. Me sentía una “cosa” cuando estábamos juntes.

Normalmente me terminaba convenciendo poniéndose en un lugar de víctima. Yo no podía ver en ese momento lo que estaba haciendo con mi psicología. No podía ver lo violento que era.

Me invitaba a lugares a los que yo no conocía a nadie, yo vivía muy lejos de La Plata en esas épocas… y me dejaba sola y se iba a verse “a escondidas” con otras chicas (de las cuales me tenía oculta también porque ninguna sabía muy bien de la existencia de la/s otra/s). Mi autoestima se derrumbaba en esas situaciones.

Al verme desnuda hacía hincapié en mi redondez y hacía más hincapié en que “yo no era el tipo de chicas que a él le gustan normalmente… que normalmente le gustaban más flacas y flexibles, acróbatas del circo y así”.

Yo empecé a ver que él disfrutaba de generar conflicto entre las personas con las que andaba, empezó a contarme cosas de otras, con el verso del amor libre (un amor libre totalmente tóxico) me decía que yo tenía que aceptarlo así o alejarme yo.

He tenido sexo en lugares y momentos que yo en realidad no quería, era el típico macho que le decís que NO y cree que es si…y cuando te querés dar cuenta ya está adentro tuyo. Además no sé cómo hacía, pero en varias oportunidades se quitó el forro sin que yo me diera cuenta. Y después, cuando yo me daba cuenta me volvía a poner excusas (más violencia psicológica). Tuve que tomar la pastilla del día después, una vez que no se puso forro y acabó adentro sin mi consentimiento.

Lo dejé de ver de a poco, ya no me lo cruzaba tanto, aunque compartíamos espacios circenses.

Me alejé de él primero como relación sexo afectiva, y luego personal cuando él comenzó a hablar cosas sobre mí. Le encantaba el chusmerío sobre las chicas con las que había estado. Repito: Le daba placer generar conflicto, incomodar y hacer sentir mal a la gente. Lo llegó a reconocer un día que discutíamos sobre un apodo que se enteró que yo le había puesto para nombrarlo entre mis amigas (luego de que nuestra relación sexo afectiva terminara). Yo lo había apodado: “el goma”. Se ofendió tanto que empezó a querer hacerme sentir culpable. Por suerte yo ya estaba más segura de mí misma.

Luego de eso no lo quise ver más, si lo veía lo saludaba de lejos… o si no quedaba otra.

Siento que es un psicópata, perverso… que sabe leer las debilidades y se hace el “hombre aliado feministo” porque es “cool” y así está rodeado de mujeres. Es un imbécil que lo único que le importa es él mismo y disfruta de humillar, de hacer sentir mierda a las personas, de generar conflicto. Con un discurso del amor libre, la energía cósmica y mostrándose como “pseudo humano sentipensante y vulnerable bisexual” ha conseguido que muchas (y otros tantos) lo incorporen en su círculo amoroso.

Pasaron 10 años de aquel momento. Solo le agradezco que un día, en esas de invitarme a eventos y después dejarme sola, y para no dejarme tan sola… me presentó a su amiga “torta” (la catalogaba, así como para sonar “cool” por tener una amiga lesbiana… asco dá).

Conocer esa amiga suya fue una de las mejores cosas que me pasó. Encontré en ella una hermana aliada que me ayudó a abrir los ojos, me mostró de cerca el feminismo y me presentó a un amigo!! Jajaja! Hoy construyo el amor desde otro lugar. Marcos fue mi última relación tóxica por suerte!

Es tremendo todo esto, pero el humor (que es a lo que me dedico) me ha enseñado mucho. Decirle “El Goma” (por hacer un chiste sobre la tragedia de haberme vinculado con un tipo tan cerdo) y que se entere… me hizo sentir con poder sobre él, destruir su máscara.

Creo que contar todo esto hace muy bien, saber que me van a leer las otras que lo conocen y las que no. Que nos creemos. Que nos aliamos.

Juntas es más fácil! Gracias por leerme.

II.

Me adhiero a esta denuncia. En abril de 2016 Marcos me ofreció alojarme en su casa para hacerme el aguante mientras encontraba alquiler. Nos conocíamos hacía una semana, nomás. La primera noche se metió en la cama en la que yo dormía, me dijo que notaba atracción sexual entre nosotres, (esto me sorprendió porque yo no había mandado ninguna señal ni tonteo), pero que estaba con una chica a la que quería cuidar a pesar de que con ella tenía una relación libre. Le dije que no tuviéramos sexo entonces porque aunque que yo no conocía a esa chica, me parecía bien mantener ese cuidado, a lo que respondió inmediatamente “bueno pero ya que empezamos…”, dije de nuevo que no quería y ante su insistencia, accedí. Unos días después se repitió la escena y le terminé haciendo una paja porque no paraba de insistirme y franelearse conmigo. Luego me dijo que lo sentía y yo le dije que era una mierda que hubiera pasado eso, pero no lo hablamos más. Al cabo de un tiempo yo quise volver a charlar del tema y él hizo como que no recordaba nada, así que quedó así. Pasaron años hasta que le pude poner nombre de abuso a lo que me pasó, seguí siendo su amiga y durante mucho tiempo contaba alegre que me había arriesgado a ser acogida en casa de un hombre desconocido y no había pasado nada malo Ìy sí había pasado! Haberle consentido por insistencia me dificultaba ver que me había forzado verbalmente a hacerlo, tuve dudas de mí misma tanto tiempo, me costaba dejar de ser amable con él, simplemente me fui alejando. Un tiempo hasta le escuché mientras me contaba que había dejado embarazada a una amiga en común y yo pensaba ojalá aborte esta chica porque por dentro sabía que algo no estaba bien con el chabón y aún así seguía sin poder ponerle nombre a lo que me pasó. Luego él se fue a vivir a España y no nos vimos más, yo después me enteré que estaba con la hermana de una amiga allá y se me saltaron todas las alarmas, deseaba que esa chica dejara de estar con él y gracias a eso pude por fin confirmar que había sido abusada. No fue hasta el 22 de febrero de este año que me escribió un mensaje que pude trasmitirle que no quería ser más su amiga, que no quería relacionarme de ninguna manera con él, que me había dado cuenta que aquello que hizo fue un abuso y que xau. No me respondió. Y el 19 de marzo veo el escrache, me adhiero y se lo mando a mi amiga de España pidiéndole perdón por no haberle podido decir antes lo tóxico y machista que es Marcos cuando me enteré que estaba con su hermana. Entonces sí, el 25 de marzo tras varios días de escrache es cuando me escribe preocupado por mi bienestar de ese momento, quiere que charlemos, que le ayude a deconstruirse, que nunca tuvo la intención de abusarme… y que no me había respondido antes porque estaba viajando y no tenía wifi. Yo no me creo ni media, se lo digo y doy por finalizado todo este proceso personal y colectivo. Estoy en otra y el 4 de abril recibo su último mensaje, tras el que decido bloquearle, y muestro aquí la captura de pantalla:estaes.jpg

Escrache a Marcos Caviglia por macho violento

Quienes escribimos estas palabras somos mujeres que desde hace años venimos callando en nuestros cuerpos la violencia machista que recibimos entre el año 2007 y 2016, al mantener distintos tipos de relaciones sexo afectivas con una persona nefasta: MARCOS CAVIGLIA, ex integrante de la agrupación estudiantil El Pelo de Einstein (COPA-FPDS) y ex integrante de la Herrería del Olga Vázquez.

MARCOS CAVIGLIA a través de las palabras terminaba obteniendo lo que quería de nosotras. Se negaba sistemáticamente a usar preservativos en los encuentros sexuales mientras se jactaba orgulloso de que varias mujeres se habían realizado abortos de embarazos suyos. Abortos que estando en una relación con él, nosotras también tuvimos que atravesar sin ningún tipo de contención de su parte, sabiendo que en este país abortar en condiciones de clandestinidad significa poner en riesgo nuestras vidas. Nos encontramos en ocasión de su reaparición y compartimos nuestras experiencias, casi idénticas, de relaciones donde hubo manipulación y violencia verbal, sexual, física y psicológica.
MARCOS CAVIGLIA es una persona que con el verso del amor libre y manejando un alto nivel de cinismo destruye la autoestima de las personas con quienes se involucra sentimentalmente.
No es fácil para nosotras publicar estas palabras, pero después de abrirnos al relato entre compañeras y darnos cuenta de la repetición de comportamientos por parte de este macho violento decidimos sacar este comunicado a la luz. Es una persona peligrosa y por eso queremos impedir que siga destruyendo compañeres en nuestros espacios de militancia y en otros espacios que pueda llegar a transitar. Sabemos que hay más personas que han sufrido abusos de su parte y estaremos aquí con los brazos abiertos para recibirles y dar juntes la pelea.

Estos últimos 3 años MARCOS CAVIGLIA estuvo en Europa y supimos que también fue denunciado en uno de los países donde vivió. El 16 de Marzo de 2019 regresó a La Plata, generando en nosotras un estado de alerta y una necesidad urgente de solicitar que toda organización o espacio cultural, político y social que se reconozca libre de violencia machista declare persona no grata a MARCOS CAVIGLIA, que no le permita transitarlos impunemente, a fines de no exponer a otres a sufrir situaciones de violencia similares a las que vivimos.

Hasta el momento nos hemos callado, pero hoy decimos: CALLARNOS NUNCA MÁS! Creemos necesario poner en palabras cuestiones que son importantes para borrar de una vez y para siempre a este hijo sano del patriarcado, para dejar de tenerle miedo, de sufrir en silencio, porque dejamos de creer que estamos locas y que estamos solas, para que no haya otre que caiga en sus garras.
Una vez más lxs pibxs decimos NO NOS CALLAMOS MAS.
Fuera MARCOS CAVIGLIA de nuestros espacios de una vez y para siempre.
ANTE LA VIOLENCIA MACHISTA, ORGANIZACIÓN Y ESCRACHE FEMINISTA!!!!